- Coño! Que maldito sueño y esta carretera no parece terminar.
Se me están cerrando los ojos.
Dios quiera que no pase un accidente
Ese trayecto era recorrido por muchos muchas veces y por mi algunas tantas más. Nada es más aburrido que venir en esta carretera solo, sin nadie con quien hablar. No hay que ser claustrofóbico para ocasionarse un ataque de ansiedad.
Te da deseo de parar en medio de la nada, solo, a caminar. Simplemente para sentir la inmensidad del medio ambiente y no lo restringido del espacio de la cabina del vehículo. Me duele el culo y no se en cuál posición ponerme. Termina doliéndome todo.
Lo oscuro de la noche no ayuda para nada. Solo se logran ver las luces de los demás vehículos que transitan la vía desde allá para acá y desde acá para allá. Un camión imprudente puede agregar emoción al trayecto, pero nada se compara como contar motoristas sin luz. Es el éxtasis de los juegos en solitario que se pueden aprovechar jugar.
El trayecto es irregular, los desniveles en el pavimento hacen que la adrenalina suba, el corazón en la boca y el susto entre el salto del carro, el desvío a la derecha, el camión de frente y el motorista sin luz.
Uf! Lo peor es la reparación, construcción o remodelación de una carretera que por lo menos dos veces ha sido inaugurada. ra ta ta ta, ra ta ta ta, ra ta ta ta, y oyes como el carro floja las tuercas y aprovecha la patana y te pasa por el lado como que nada ha pasado o si el chófer de la misma no hizo sus necesidades antes de salir o iniciar el trayecto.
Y pienso, cómo es que me aburro, cómo?! Hay tantas cosas aparentemente ahí y la emisora de radio que va y viene o el mambo del reproductor sonando. Es lo inmenso de la oscuridad que te arropa, es como cerrar los ojos y pensar en la nada.
Quiero llegar y vuelve y me aburre la carretera, cuento con nada porque no hay nada que contar.