De verdad que como todo nacido en
el 1977 he tenido la oportunidad de jugar en varios sistemas de video-juego, en
atari, sega, nintendo, supernintendo, PS, PS2, PS3, Xbox... En fin, he probado
sabores de todos los tipos creo, pero nada me influenció más que jugar
nintendo, pasarme horas muertas con Mario Bros., The Legend of Zelda [todavía
el tema suena en mi cabeza], Rad Racer, Willow, Mario Paint, Duck Hunter, La
alfombra... Pero ninguno me enseñó cosas tan profundas como haber jugado
Tetris.
Recuerdo que en
las manos de mi hermano y mía cayó una cinta con decenas de juegos pero solo
jugaba Tetris. Pasaba horas muertas tratando de encajar las piezas y completar
líneas en un izquierda derecha interminable. Muchas de esas horas las pasaba
con quien es uno de mis mejores amigos a la fecha: Starsky. Nos sentábamos en
un sillón en la habitación y recuerdo que mientras uno jugaba, el otro
filosofaba.
Dos muchachos
adolescentes que quizás en esta época hubiéramos sido tendencia y hasta una
noticia en Yahoo! habríamos tenido, y es que Tetris nos enseñó tantas cosas que
haciendo memoria en estos días me han ido llegando a la cabeza y quiero hacer
públicas porque quizás a alguien más le sirven. El aprendizaje se forjaba
mientras caía la pieza, en la esquina de la pantalla se mostraba la siguiente y
quien jugaba trataba de formar la fila como indica la dinámica del juego.
La primera
enseñanza fue la paciencia, aunque muy pocas veces la he aplicado y entiendo
que es algo que debe ejercitarse, la paciencia fue una de las primeras cosas
que aprendimos porque tienes que esperar el momento oportuno para colocar la
pieza adecuada, no siempre te caen las piezas que esperas y ahí es cuando la
paciencia juega un papel especial.
Igualmente Tetris
nos enseña a jugar con las piezas que nos caigan. No siempre nos llega la ficha
que necesitamos para completar la fila pero podemos montarla y esperar la
próxima ficha. Así mismo en la vida no siempre nos llega lo que esperamos, la
vida nos brinda cambios, a veces inoportunos, pero que, si sabiamente movemos
nuestras fichas sacando el máximo provecho a esa situación que consideramos
desafortunada, en la próxima jugada podríamos alcanzar nuestro objetivo. Es cuestión
de saber con lo se cuenta y función reaccionar, sacando lo mejor esperando ver
la próxima oportunidad.
Ahora bien, no
siempre, luego de tener una situación desfavorable, la próxima oportunidad es
favorable y esta es otra enseñanza. Aprender a aceptar los embates que
probablemente nos lleven a perder el juego, pero siempre podremos recomponernos
y reiniciar. También podemos acumular errores y una sola pieza corrige todo. Y
es saber usar esa pieza o dejarle el espacio hasta que llegue lo que tenemos que
aprender, probablemente nos ayuda a solucionar TODO en un solo movimiento, pero
siempre que hayamos dados nuestros pasos para dejar el espacio a la solución.
Pensar positivo.
Si logramos
desacelerar y detenernos ante el caos podremos evaluar mejor las opciones y
salir triunfantes. Llega el momento en Tetris que a medida que avanzan los
niveles la velocidad de juego aumenta y la dificultad de formar líneas también
porque las piezas no necesariamente son las que esperas. Si podemos
adelantarnos al movimiento y los acontecimientos podremos encontrar la salida.
Que pensaría mi
madre cuando pasaba horas muertas frente a la televisión jugando video-juegos,
probablemente nunca pensó que estaría filosofando, toda actividad en la vida es
una oportunidad de aprendizaje, está en cada uno encontrar la enseñanza.
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