Antes de vaciar mis ideas y mi interior,
lo que pienso y quiero expresar acerca del tema de la “Reforma Fiscal” que
hasta muertos ya tiene en su inventario de posesiones quiero conocer y dar a
conocer los significados de reforma, fiscal, fisco y déficit que, según el diccionario de la Real Academia
Española, significan:
Reforma: f. Aquello que se propone,
proyecta o ejecuta como innovación o mejora en algo.
Fiscal: (Del lat.
fiscālis). adj. Perteneciente o relativo al fisco o al oficio de fiscal.
Fisco: (Del lat. fiscus). m.
Erario, tesoro público. m. Conjunto de los organismos públicos que se
ocupan de la recaudación de impuestos.
Déficit: (Del lat. deficĕre,
faltar). m. En la Administración Pública, parte que falta para levantar
las cargas del Estado, reunidas todas las cantidades destinadas a cubrirlas.
Al leer las definiciones me parece que no
le estamos dando el nombre correcto a las cosas porque no estamos proponiendo,
proyectando o ejecutando innovación o mejora alguna a lo concerniente al fisco,
en este caso relacionado a los ingresos del fisco puesto que hemos mantenido el
modelo de recaudación de la República y solo hemos hecho incrementos en los
montos porcentuales con la esperanza de que los montos absolutos a su vez aumenten.
Quizás, si el gobierno anuncia un
incremento de impuestos en lugar de anunciar una “reforma”, las expectativas
habrían sido más baja del nivel al que llegaron en la población haciendo que la
gente no se sienta engañada y por encima de todo a sabiendas que al “Déficit Fiscal”
si le han dado el nombre correcto.
El déficit fiscal tiene el nombre correcto
porque había un monto presupuestado de ingresos y gastos, y los gastos
presupuestados han superado muy por encima los ingresos esperados. Hay quienes
dicen que el déficit en sí mismo no es “malo” ni ilegal, conceptos a los que me
opongo porque no es posible sobrevivir con deficiencias. En el caso del déficit
en el presupuesto de la República Dominicana el caso es peor porque, a pesar de
que ya sabían que los ingresos no alcanzarían para los gastos planteados el
gobierno central inició un despilfarro y, obras que no estaban estipuladas a
completarse en este período fueron inauguradas, en la locura de traspaso de
mando provocada por el mismo ego de Leonel Fernández. Ego crecido y alimentado
por los tumba polvo y lambones que tiene detrás y que siempre ha tenido.
Peor aún el atolladero en el que estamos
metido no es culpa mía que me gano mi dinero y pago mis impuestos, es culpa de
un grupo no mayor de 10 personas probablemente (y en esto especulo) que por sus
deseos inagotables de vivir la vida que nunca tuvieron gastan el dinero de 10
millones de habitantes.
Quizás ninguno de ellos sustrajo dinero
ajeno, quizás ninguno gastó el dinero de todos sin poder luego justificar el
gasto, la situación se genera en la misma ejecución de un presupuesto que tiene
categoría de ley y que no se ejecuta con el peso que tiene que ejecutarse y ahí
está la violación que a mi juicio debe penalizarse porque es obvio que la ejecución
dista y por mucho de la ley.
Ya la justicia deberá encargarse de
condenar, posterior a demostración de la violación a la ley en actos de corrupción,
a los culpables de sus acciones indecorosas, corrupción y acciones que al ojo
del dominicano común y corriente es obvia, pero que hay que demostrar.
Queridos dominicanos (me puse gringo)
sigamos en pie de lucha, al final terminaremos pagando los impuestos, pero
sigamos para que los culpables del tollo este paguen la culpa, por lo menos del
descredito público y documentemos a manera personal esta etapa de nuestra
República para que en el 2016 ni siquiera opción de poder sean todos estos “corruptos”
que nos han gobernado.
Mi esperanza es esa, porque mi Isabella
está creciendo en una sociedad injusta y con los valores invertidos y no es lo
que quiero para ella. Quiero una nación (en voz de Danny Rivera) “…Que grite y
que cante, que baile en las calles…”